Reconexión: Parte I (El teatro y el instituto)

Después de unos años de alejamiento de situaciones que pensé que limitaban mi capacidad para encontrar mi esencia de actor, recurrí a eliminar la televisión de mi vida, como mero objeto que no permitiría la nutrición intelectual que comenzaba a necesitar dentro de mi, recuerdo estar cursando el primer año de la carrera de actuación y enfrentarme a varios hechos que hicieron transformarme. 

Mi primera clase de actuación sucedió con el maestro Rubén Herrera, el cual nos impartía la clase de voz, recuerdo que entramos al salón de clases, la cual era un salón sin pupitres, sino un espacio de ensayo. El piso era de duela y todos procedimos a poner en las esquinas nuestras mochilas, mientras que vislumbrabamos que el maestro todavía no había llegado, después de cinco minutos, el profesor entro en el salón y nos ordenó a todos nos sentáramos en el piso y nos colocáramos en circulo.

Ya situados en el piso y de explicarnos de que trataría la clase, procedió a preguntar nuestros nombres y a hacernos la pregunta de ¿Por qué decidir estudiar teatro?, a lo que cada uno se presentó y dio sus razones para la cual se estaban enfocando, acto seguido el maestro comenzó a declamar:

"Todos los actores tienen una huella de abandono que intentan curar a través del teatro, su necesidad de atención hace que la mayoría de los aspirantes a actores terminen alejándose completamente de los escenarios". Para continuar su discurso con observaciones directas sobre cada uno de nosotros. A una compañera le pidió que de favor, terminara su carrera en pedagogía y buscara una pareja para procrear y armar su vida en torno a eso; con otra continuó explicando que tenía ciertas posibilidades por su belleza física, sin embargo, le parecía que era una persona "destalentada" y muy retadora, desde sus posturas, hasta su mirada; conmigo, me pidió de favor que regresara a mi colonia e intentara vender drogas, ya que le parecía que tenía mejor futuro en eso, momento para que yo soltara una carcajada frente a su cara y volteara a verme con mirada asesina y preguntarme: ¿Qué es lo que te causa gracia?, momento para borrarme de la cara la sonrisa, a pesar de pensar que lo que me había predicho era una sarta de sandeces, sandeces basadas en nada y que lo único que intentaba era golpearnos duramente en ego, para mantenernos a todos situados en una posición sumisa.

Y lo logró, así ocurrió durante tres años ininterrumpidos, donde en cada clase nos mantenía en un rigor en el cual hablar en momentos donde no se era requerido ameritaba su ya conocida mirada asesina, mientras todos intentábamos conversar sobre cómo es que se debía realizar el ejercicio, ya que a pesar de la teoría, la práctica es completamente distinta a como uno podría imaginarse que podría desarrollarse dentro de un salón de ensayos, misma mirada que nos lanzaba mientras hacía gala de su técnica vocal para tomar aire por las fosas nasales, bajar a conciencia la glotis, empujar el aire desde el diafragma, aperturar sin tensión las cuerdas vocales y proclamar en voz grave las palabras. "Cállate", "Silencio", "Salte de mi clase y no vuelvas", para tenernos condicionados y no querer hacerlo rabiar.

Para continuar en su clase propinándonos algunos golpecitos en el estómago con el afán de hacernos "Sentir" donde se encontraba el diafragma y que sensaciones debíamos tener para proyectar la voz. Con el transcurso del tiempo te vas dando cuanta que suele convertirse en una habilidad necesaria. En otras clases comenzábamos a reconocer a realizar una biblioteca de emociones, a través de ejercicios de memoria emotiva, donde se espoleaba el recuerdo a través de elementos sensoriales que activaran los recuerdos a través de los sabores, los olores, texturas, sonidos, melodías, colores e imágenes; el objeto era reconocer los momentos y las sensaciones a los que nos evocaba esas emociones, al mismo tiempo, en otro lugar, mientras tomaba clases de canto, me invitaron a participar en un curso realizado por el maestro Mario Morillas, el cual nos presentó un ejercicio de reconocimiento psicofísico para mejorar la expresión motora y emotiva.

El curso se llama "Rasaboxes", que consiste en la predisposición del individuo a las emociones a través de un cuadro con una función parecida a los pentagramas y de índole ritualístico, sin embargo, aquí no reviviríamos a nadie, solo invocaríamos a emociones clave que le llamamos esencias o "Rasas" mientras realizábamos movimientos evocadores de la "Caja" o "Boxes" a los que estaríamos representando, incrementando la dificultad de la conjunción de la voz, el movimiento, el sentimiento, la lógica y la acción. Yo aprecio el ejercicio como un desbloqueador de las emociones.

Todo lo relacionado con teatro, lo traía casi condicionado con los primeros acercamientos con el mundo del entretenimiento desde muy temprana edad.  Cuando lo pienso en retrospectiva no es extraño que me guste el teatro después de ver una obra de corte musical en el preescolar donde como parte de una activación publicitaria la marca "Danone" habíamos asistido a esta obra, la cual explicaba las batallas que surge dentro de nuestro cuerpo cuando no lo desparacitamos y nos motivaban a comer sanamente, realizado en el antiguo teatro Orfeón, es que reconocí por primera vez un espectáculo en vivo, seguido de la visita al circo en una carpa que se había situado en el estacionamiento del "Ex-Balneario Olímpico", cerca del lugar de mi residencia, para nuevamente tener otro acercamiento a la edad de 12 años con la obra musical "Los Miserables", puesta profesional e impresionante en su producción que me hizo fijar en mi memoria una experiencia mágica y asombrosa que tardaría en desaparecer, realizada en el Centro Cultural Telmex, Teatro I", la experiencia viajo en mi memoria por bastante tiempo, sin embargo, con el paso de mi crecimiento comencé a enfocar mi consumo cultural hacia los conciertos de mi cantante favorita. 

Tuve la oportunidad de ver a Shakira a la edad de 12 años un 15 de febrero del 2002, presentándose el "El Tour de la Mangosta", el tour "Fijación oral" en el palacio de los deportes y en el zócalo de la ciudad por el año 2007, donde sufría horas bajo el sol, sin comer, tomar mucha agua o ir al baño, con tal de obtener una buena vista del escenario y que disfrute como nunca, ya que me secundía mi vecino "Israel", fanático de la chica de las caderas que no mienten, para despues verla ya con mas edad en el "Foro Sol", donde se presento con el "Tour Sale el Sol", momento para perder un poco el gusto por su musica, debido a su comercialización que comenzaba a enfocarse en el "Reaggeton", el cual no era de mi entero agrado, a partir de ese momento la deje morir en un recuerdo.

Recuerdo de ser sustituido por la imagen de "Lóla Cortes", misma que intentaba visulumbrar si realmente era muy buena como decían en televisión, intente ir a alguna de las funciones de "Dulce Caridad", pero me entere tarde y la temporada ya había terminado, en su lugar aprecie "Mamma Mia!" y posteriormente "A Chorus Line", la cual me enamoró de las tablas, simplemente por su nivel de realismo. No creía posible que dentro del género musical el realismo pudiese ser receptivo, ya que por si mismo el género no es realista, sin embargo, los temas exploraban situaciones de la sociedad que repercutía en personas comunes, principalmente en los bailarines y me enamoré de ella.

 

Zach: Bien, pero si hoy fuera el día que tuvieran que dejar de bailar, ¿Como se sentirían?

Diana: 

Si es decir adios,

a penas y alegrías,

Yo no me arrepentiré,

Por lo que hice o no,

Lo hice por amor, 

Lo hice por amor.

No hay porqué llorar, 

El don me fue prestado,

Es así y así será,

Y no olvidaré, que fue por amor, 

Que fue por amor.

No, fácil no será, 

Siempre aquí estará,

Este amor se queda.

Si acabará hoy, 

Vería hacia el mañana, 

Hice lo que hay que hacer,

Sin llorar ni olvidar, 

Lo hice por amor, 

Lo hice por amor, 

Lo hice por amor.

 

(What i did for love - A Chorus line - fragmento)

 

Quizá en ese momento comenzó la obsesión, a partir de entonces comencé a consumir mucho teatro, por obligación escolar, por gusto propio, por vanidad, por trabajo, por cultura general, desde el teatro callejero hasta el Cirque Du Soleil, etapa que se suspendió cuando comencé a estudiar comunicación, sin embargo, en este momento estoy en una etapa de reconocimiento y reconexión, nutriendome nuevamente de todo, saliendo de mi letargo, reconectandome con lo que me gusta y me llena...



Kinestéxico a través del espejo.

Ser sintiente, ser chocante, ser clandestino, ser perverso, ser honesto, ser profundo, ser calmante.


Sígueme en mis redes sociales.

siguenos en facebook Sígueme en Twitter! Contactame en Linkedin! Contactame en Instagram!

Comentarios

Entradas populares de este blog

La noche, 18 de enero de 2020, 16:26 hrs.

ES ELLA MÁS QUE YO

Jamás Cometido, 3 de enero de 2020, 00:14 hrs.